Escrito por Lucia Vasquez para UrdimbreRadio
Bogotá, en una tarde soleada de marzo del 2026, con el apremio
de fuertes lluvias que serán.
Una vez Iván Cepeda Castro, candidato presidencial por el
partido Pacto Histórico, develara a Aida Quilcué como su formula
vicepresidencial, han surgido desde diversos sectores de las élites, pero
también de lo que se denomina “centro” y de sectores de clases diversas que
defiende el statu quo, una serie de manifestaciones de ataques abiertos y otros mas solapados contra
esa elección de una indígena.
Ya no se pone en la palestra el ser mujer sino el ser indígena, descalificándola con epítetos de guerrillera, terrorista como
si lo uno o lo otro fuese equivalente. Algun@s más “benévolos”, se manifiestan
preocupados porque Aida no ha cursado una carrera convencional en la academia y
anuncian que es la hecatombe, habiendo tantas y tantos ilustres que podrían
haber sido elegidos.
Esta descalificación, nos recuerda las afrentas de racismo, clasismo
y descalificación contra
Francia Márquez, la vicepresidenta afrodescendiente, a quien a pesar de contar
con título de abogada y con reconocimientos en escenarios convencionales, no
han dejado de atacar.
Frente al clasismo, racismo y estigmatización contra la
candidata vicepresidencial Aida Quilcué, conviene
acercarnos y poner en la ilustración el significado histórico y político del pueblo
indígena Nasa al que pertenece
Aida, así como su bagaje
político histórico, su liderazgo
social y popular
que le han llevado al reconocimiento en varios
escenarios del ámbito nacional e internacional y a ser elegida como senadora de
la República de Colombia.
EL PUEBLO NASA NOS PROPONE
EL “WÉT WÉT FXI´ZE
NXI”, COMO CAMINO FRENTE
A LAS CRISIS QUE ENFRENTAMOS COMO HUMANIDAD
Diversos
autores, con suficiente ilustración sugieren que las crisis ecológicas,
sociales y tecnológicas que enfrentamos hoy son, en el fondo, una crisis de
percepción: una crisis espiritual y material como humanidad (Capra, 1996)
Ante estas crisis diversas, derivadas de lógica de acumulación incesante e insaciable de capital y de las relaciones de dominación sistémicas de que sustenta el modelo hegemónico, el pueblo indígena Nasa habitante de los departamentos del Cauca, Caquetá, Guaviare Huila, Meta, Nariño, Putumayo, Tolima, Valle, y Bogotá D.C., víctima declaradas de genocidio, desde tiempos ancestrales nos ha mostrado y convocado al “Wét wét Fxi´ze nxi” o sea a la vida en armonía, de reciprocidad, de complementariedad entre la gente y la naturaleza, en caminos de alegría, de danza y pagamento a la Madre Tierra y a todos los espíritus; como una alternativa integral, como un constructo del dominio en el pensar, sentir y actuar.
El pueblo Nasa este pueblo
ancestral de cuya raíz emerge
Aida Quilcué, nos propone
el “Sentipensar con la tierra” como ruta de hermandad y solidaridad con la
naturaleza y entre humanos, en el contexto de nuevas propuestas imperativas que
emergen para superar las crisis que enfrentamos frente al modelo hegemónico de
desarrollo. El “Wét wét Fxi´ze nxi”
o «Vivir en Armonía», el «Buen Vivir»,
los
«Derechos de la Naturaleza», las «transiciones al
postextractivismo», las prácticas de «comunidad, relacionalidad y pluriverso»,
son nuevas propuestas que no solo ponen en tela de juicio el modelo de
desarrollo economicista occidental, sino
que apoyado en saberes de las comunidades, orientan
las aspiraciones vitales
globales de las y los que soñamos con la justicia
social, ambiental, en la perspectiva de un mundo mejor posible para todas y todos.
Esta propuesta del “Wét wét Fxi´ze nxi” que desde la ancestralidad nos ha convocado el pueblo Nasa “es un concepto que viene desde abajo, desde la comunidad, es un pensamiento subalterno el cual lo encontramos también en las narraciones de diversos mundos no modernos como lo son, pueblos indígenas o afro- descendientes. El Sentipensar se hace desde la tierra y del territorio que se constituye en un eje fundamental en la constitución de los mundos. Los movimientos sociales, particularmente de indígenas y afro-descendientes, se posicionan desde el territorio para reclamar sus derechos. El concepto de territorio comprende no sólo la tierra, sus ecosistemas y recursos naturales sino también los procesos de territorialización que generan identidades y apropiaciones” (Arturo Escobar Sentipensar con la tierra)
La cosmovisión del pueblo Nasa de ‘armonía y reciprocidad’
y propuesta social de ‘comunidad, relacionalidad y pluriversos’, es compatible
para amplios sectores que enfatizan la unidad
entre todos los aspectos de la vida. Pero es importante notar que
esta unidad que nos propone
el pueblo Nasa no es de imposición ni uniformidad. Es la unidad desde una pluralidad radical
de pensamiento, expresión y manifestación, es una propuesta al llamado del
mundo actual: a la armonía en la pluralidad, a la pluralidad del ser y el devenir
(Anshul. L 2026. Op.cit). La convocatoria que nos hace el pueblo Nasa, de unidad
contextualizada en pluriversos, es un referente para movimientos populares,
sociales variopintos, campesinos, étnicos, ambientales y académicos, locales
y globales que propugnan por alternativas a la modernidad, que interpelan el modelo hegemónico de desarrollo economicista, su matriz extractivista y de acumulación-desigualdad, de destrucción y agotamiento de la base natural y de
las culturas.
EL PUEBLO
NASA NOS MUESTRA
RUTAS POSIBLES ANTE EL CAOS SISTÉMICO Y LA
CRISIS CIVILIZATORIA
El pueblo Nasa nos convoca a vivir en armonía con la
naturaleza y la gente y nos muestra, desde su cosmovisión y apuestas dinámicas
como pueblo, rutas que, si bien
implican especificidades, son referentes en otros contextos del «sistema-mundos-
pluriversos» para enfrentar el caos sistémico y las crisis diversas que
constituyen la actual crisis civilizatoria. Bajo principios de: ESPIRITUALIDAD que se vive a través de
la relación de las personas
y la comunidad con los espíritus y las fuerzas
naturales presentes en el territorio; EL USO RESPETUOSO DE LA NATURALEZA
Y DE MAMA KIWE. Los Nasa consideran
el territorio como una casa donde la tierra es la
madre (Mama Kiwe); LA RECIPROCIDAD entre los miembros de la comunidad y
entre estos y la tierra
y la naturaleza. Establece el derecho y el deber de
dar y recibir de manera equitativa sin dañar ni causar mal. La
reciprocidad se implementa a través del trabajo comunitario, las mingas, formas
de distribución colectiva de los medios de producción, las ganancias y el
acceso en equidad a los recursos y oportunidades y LA PARTICIPACIÓN como
garantía de control y equidad, nos da pistas para avanzar en la construcción de
un horizonte civilizatorio distinto, con nuevos valores y nuevas relaciones que
comunalicen el poder y en la perspectiva de un mundo donde otros mundos sean
posibles.
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El pueblo Nasa es un excelente coequipero en la búsqueda de
formas más ecológicas, más democráticas, más justas, más anti-patriarcales, antirracistas etc. que pudieran haber
existido en el pasado y para repensar
el presente y el futuro hacia una
nueva civilización humana-naturaleza
EL PUEBLO
NASA TAMBIEN NOS OFRECE PROPUESTAS HACIA LA SOBERANIA
Y AUTONOMÍA ALIMENTARIA
A
medida que se intensifican las crisis ecológicas y sociales, el sistema global
de producción de alimentos se vuelve cada vez más precario, lo que plantea
preguntas urgentes sobre el futuro de la alimentación: ¿cómo?, ¿dónde? y por
quién se cultivarán los alimentos? (Patel, 2012; Rockstrom et al., 2020). La
población mundial dedicada a la agricultura está disminuyendo (Charlton &
Taylor, 2016), la salud de las personas se deteriora a pesar de los avances en
tecnología médica (Olfson et al., 2018), y los alimentos son cada vez menos
sabrosos y nutritivos que hace unos siglos (Bhardwaj et al., 2024). Frente a
esta crisis alimentaria, comunidades campesinas, pueblos étnicos de América,
Asía, África, y entre ellos el pueblo Nasa, han asumido sus fortalecimiento
espiritual y material, ante las falsas promesas de la agricultura industrial y
avanzan con propuestas concretas para recuperar la soberanía y autonomía
alimentaria de manera complementaria a sus luchas de resistencia.
Académicos
y practicantes en los campos de la soberanía y autonomía alimentaria están
cuestionando soluciones exclusivamente ecocéntricas, como la conservación del
suelo, el fortalecimiento de la biodiversidad y la adopción de formas naturales
y regenerativas de agricultura. Estas soluciones, aunque son importantes para
contrarrestar la postura antropocéntrica, en algunos casos pueden volverse misantrópicas
y dejar de lado dimensiones psicológicas y espirituales más sutiles (Wright,
2021). Por ello, viene tomando fuerza un llamado a desplazarse tanto del
enfoque antropocéntrico como del ecocéntrico hacia la idea del antropocosmos. La
visión
antropocósmica reconoce una existencia espiritual unificada que se manifiesta
en una diversidad de formas:
el cosmos, el planeta y el
ser humano. Esta visión antropocósmica se convierte en el motor de una nueva visión
de la aspiración como humanidad (Anshul, 2026 Op.cit.). Pueblos y
comunidades indígenas en distintas partes del mundo, y de manera particular en
Colombia, como el pueblo al que pertenece
Aida Quilcué, han sostenido esta cosmovisión durante milenios.
Han comprendido al ser humano no como un sujeto aislado
en el mundo, sino como parte
intrincada de la vasta red de la vida y del cosmos.
El
pueblo Nasa recrea desde el caminar la palabra y la práctica un sistema vital,
denominado Tul como una expresión de esa cosmovisión. No es solamente un sistema
productivo o un método agrícola, sino un ejemplo de cómo una comunidad puede vivir en
armonía consigo misma y con la tierra.
Desde su sistema ancestral el Tul, el pueblo Nasa nos convoca
a una producción-distribución vital, basada en esta visión para abordar simultáneamente los desafíos ecológicos, sociales y psicológicos relacionados con la tierra,
los alimentos, el agricultor y la comunidad. El Tul, se constituye una
alternativa prometedora de transformación territorial hacia la producción de alimentos sanos fundamentada en el respeto
de los ciclos naturales y
ofrece capacidades regenerativas para enfrentar la crisis climática, promover
una gestión ética del territorio, sostener medios de vida dignos y fortalecer
el bienestar de los pobladores rurales y urbanos.
En el documento, “Cosmovisión del Pueblo Nasa en Colombia
reducción integral de los
riesgos, planificación y desarrollo sostenible”, de la Comunidad
Andina 2009, se señala, “La economía
de los indígenas Nasa se establece en una relación
directa con la tierra, basada en formas ancestrales de producción que se
representan en el calendario Nasa, el cual demarca
20 épocas naturales, frente a los 12
meses del año en el calendario gregoriano. Dichas épocas naturales definen
actividades productivas en torno al
cultivo de maíz y cuatro actividades
rituales de ofrenda espiritual durante el
ciclo del año, actividades que se realizan en
un ejercicio solidario de compartir, a través de la minga y el cambio de mano, formas propias de de labrar la tierra,
donde el trueque se integra como
estrategia de economía local capaz de garantizar
el aprovisionamiento de productos faltantes
para las familia extensivas en determinadas épocas del año. Además de suplir
las necesidades alimentarias, estas actividades suplen los requerimientos necesarios para la vida material
y espiritual de la comunidad Nasa en su manejo integral del territorio-naturaleza-cultura”.
El pueblo indígena Nasa, ese pueblo que subvaloran y
desprecian sectores de esta Colombia mayoritariamente mestiza,
que se creen gente de bien, blanca
sin serlo, es un pueblo que también nos enseña otras
formas de entender y asumir la salud, la educación desde el Sentipensar y
caminando la palabra. Invito a que analicen o al menos, le den un vistazo de
vuelo de pájaro al Sistema Integral de Salud Propia Intercultural-SISPI y al
Sistema Se Educación Indígena Propia e
Intercultural-SEIP
para que comprendan todo lo que aporta el pueblo Nasa en la
configuración de un mundo mejor posible
AIDA MARINA QUILCUÉ VIVAS Y SUS APORTES EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA HISTORIA
RECIENTE DEL PAÍS
La vida de Aida Quilcué ha sido
un libro abierto de liderazgo social que ha aportado
a la
construcción de la historia reciente
del país, esa historia que no se conforma con el
hecho de que la violencia, la muerte, los odios, el clasismo, el racismo sean el sino de nuestra historia como país. Aida
se ha comprometido en la construcción de alternatividades desde la perspectiva multicultural y pluriétnica, en el entendido que ser mujer indígena
le implica compromiso desde sus especificidades pero en la óptica
de unidad para concretar ese carácter de multiculturalidad y pluriétnica, acorde
a lo promulgado en la
Constitución Política de Colombia.
Tal y como lo señala Wikipedia, “Aida Quilcué ha sido una figura destacada en la defensa de los derechos
humanos y en la construcción de Paz en Colombia. Su trayectoria política y
profesional (así no tenga título de formación convencional), incluye roles como
consejera de derechos humanos y paz de la UNESCO, así como consejera política
del Consejo Regional
Indígena del Cauca-CRIC. Aida ha sido una
voz influyente en la lucha por la defensa del territorio y los derechos
colectivos de los pueblos indígenas y su liderazgo ha sido fundamental en la organización de su
comunidad tras la tragedia ambiental de 1994 en Tierra Adentro,
cuando un sismo y una avalancha
afectaron gravemente a su comunidad
de Tierra Adentro.
Esta
catástrofe llevó a la
reorganización de su pueblo, momento en el cual Aida, comenzó su labor como
maestra comunitaria”
A inicios de la década de los noventa en el siglo XX fue
promotora de salud en la Asociación Indígena del Cauca-AIC y el 2000 fue la
coordinadora del programa de salud en la AIC y en el Consejo Regional Indígena
del Huila-CRIHU. En el Consejo Regional Indígena del Cauca-CRIC se convirtió en
la primera mujer representante legal, con responsabilidades administrativas, políticas y de acuerdos
con el gobierno nacional y con la cooperación internacional, denotando un manejo eficiente y eficaz de recursos. En el 2021 fue galardonada con el Premio
Nacional de Defensa de los Derechos Humanos, en la categoría “defensa a toda
una vida”.
En su papel de senadora de la república de Colombia, si
bien ha asumido la autonomía indígena como un eje estratégico de su quehacer
también, han sido relevantes sus propuestas en el marco de la defensa de los
derechos humanos para todas y todos los colombianos; la defensa de los derechos
territoriales de los pueblos
indígenas, afro y campesinos; el apoyo permanente a las reformas
sociales y agraria, frente a las cuales
manifiesta que son fundamentales para la construcción de un país más justo e incluyente y se ha
constituido como una gran defensora de la urgencia de la Jurisdicción Agraria
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AIDA ES UNA MUJER INDÍGENA
CON VOCACIÓN UNIVERSAL QUE A MI SI ME REPRESENTA
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